Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Con frecuencia personas sorprendidas por un accidente súbito, sofocadas bruscamente por el agua y en peligro de muerte, han visto que se iluminaba en su cerebro todo el teatro de su vida pasada. El tiempo ha quedado aniquilado y han bastado unos segundos para contener una cantidad de sentimientos y de imágenes equivalente a años. Y lo más singular de esta experiencia, que la casualidad ha provocado muchas veces, no es la simultaneidad de tantos elementos que eran anteriormente sucesivos, sino la reaparición de todo aquello que no conocía ya el ser mismo, pero que se ve forzado a reconocer como propio. El olvido es, por lo tanto, solamente momentáneo; y en algunas circunstancias solemnes, tal vez ante la muerte, y en general en las excitaciones intensas creadas por el opio, todo el inmenso y complicado palimpsesto de la memoria se despliega de golpe, con todas sus capas superpuestas de sentimientos difuntos, misteriosamente embalsamados en lo que llamamos el olvido.