Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Mostraré los inconvenientes del hachÃs, el menor de los cuales, a pesar de los tesoros de benevolencia ignorados que aparentemente hace germinar en el corazón, o más bien en el cerebro del hombre, el menor de los cuales, digo, consiste en que es antisocial, mientras que el vino es hondamente humano, y casi me atreverÃa a llamarlo hombre de acción.
IV. El hachÃs
A veces, cuando se hace la cosecha de cáñamo, se producen fenómenos extraños en los cuerpos de los peones masculinos y femeninos. Se dirÃa que de la siega se eleva, no sé qué vertiginoso espÃritu que circula alrededor de las piernas y asciende maliciosamente hasta el cerebro. La cabeza del segador se llena de torbellinos y otras veces se carga de fantasÃas. Los miembros se debilitan y se niegan a funcionar. Por lo demás, cuando era niño experimenté fenómenos análogos mientras jugaba y me revolcaba en montones de alfalfa.
Se ha tratado de hacer hachÃs con cáñamo en Francia. Todos esos ensayos han fracasado hasta el presente, y los empecinados que desean a toda costa procurarse goces mágicos han seguido utilizando el hachÃs que ha cruzado el Mediterráneo, es decir el que está hecho con cáñamo indio o egipcio. El hachÃs se compone de una cocción de cáñamo indio, manteca y una pequeña cantidad de opio.
