Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Se dice que esta sustancia no origina daño físico alguno. Eso es cierto, por lo menos hasta el presente. Pero yo no sé hasta qué punto se puede decir que un hombre que no hace más que soñar y es incapaz de actuar goza de buena salud, aunque todos sus miembros se hallen en buen estado. La víctima es la voluntad, que es el don más precioso. Jamás un hombre que puede procurarse instantáneamente con una cucharada de dulce, todos los bienes del cielo y de la tierra, adquirirá la milésima parte de ellos por medio del trabajo. Y, ante todo, es necesario vivir y trabajar.