Paraisos artificiales

Paraisos artificiales

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¿Qué se siente? ¿Qué se ve? Cosas maravillosas ¿verdad? ¿Espectáculos extraordinarios? ¿Es muy bello, muy terrible y también muy peligroso? Tales son las preguntas que hacen corrientemente, con una curiosidad mezclada con el temor, los ignorantes a los aficionados. Parecería una impaciencia infantil por saber, como la de las personas que jamás han dejado el rincón de su hogar, cuando se encuentran frente a un hombre que vuelve de países desconocidos y lejanos. Se imaginan la embriaguez del hachís como un país prodigioso, un vasto teatro de prestidigitación y escamoteos, donde todo es milagroso e imprevisto. Se trata de un prejuicio, de un error absoluto. Y puesto que para el común de los lectores y de los preguntones la palabra hachís implica la idea de un mundo extraño y trastornado, la espera de sueños prodigiosos (sería mejor decir alucinaciones, las que son, por lo demás, menos frecuentes de lo que se supone) señalaré inmediatamente la diferencia importante que separa los efectos del hachís de los fenómenos del sueño. En el sueño, ese viejo aventurero de todas las noches, hay algo positivamente milagroso; es un milagro cuya puntualidad ha oscurecido el misterio. Son de dos clases los sueños del ser humano. Unos, llenos con su vida ordinaria, sus deseos, sus preocupaciones y sus vicios, se combinan de una manera más o menos rara con los objetos entrevistos durante el día, que se han fijado indiscretamente en la vasta tela de su memoria. Ése es el sueño natural, el hombre mismo. ¡Pero la otra clase de sueño, el sueño absurdo, imprevisto, sin relación ni conexión con la índole, la vida y las pasiones del durmiente! Este sueño al que llamaré jeroglífico representa, evidentemente, el aspecto sobrenatural de la vida y, precisamente porque es absurdo, los antiguos lo creyeron divino. Como no era posible explicarlo por causas naturales, le atribuyeron una causa exterior al hombre y todavía al presente, sin hablar de los onirománticos, existe una escuela filosófica que ve en los sueños de esa clase ora un reproche ora un consejo; en resumen, un cuadro simbólico y moral engendrado en la mente misma del durmiente. Es un diccionario que hay que examinar, un idioma cuya clave pueden obtener los sabios.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker