Paraisos artificiales
Paraisos artificiales Que los aristócratas y los ignorantes, curiosos por conocer placeres excepcionales, sepan, pues, que en el hachÃs no encontrarán nada milagroso, absolutamente nada más que lo naturalmente excesivo. El cerebro y el organismo en los que actúa el hachÃs sólo pondrán de manifiesto sus fenómenos ordinarios e individuales, ciertamente aumentados en cuanto al número y la energÃa, pero siempre fieles a su origen. El hombre no eludirá la fatalidad de su temperamento fÃsico y moral; para las impresiones y los pensamientos familiares del hombre será el hachÃs un espejo de aumento, pero sólo un espejo.