Paraisos artificiales
Paraisos artificiales En esta última parte quiero definir y analizar el estrago moral que causa esa peligrosa y deliciosa gimnasia, estrago moral tan grande, peligro tan profundo, que los que vuelven del combate sólo ligeramente averiados me parecen valientes escapados de la cueva de un Proteo multiforme, Orfeos vencedores del Infierno. Tómese, si se quiere, este modo de hablar como una metáfora excesiva, pero confesaré que los venenos excitantes me parecen no sólo uno de los medios más terribles y seguros de que dispone el Espíritu de las Tinieblas para reclutar y esclavizar a la humanidad digna de lástima, sino también una de sus incorporaciones más perfectas.