Toledo
Toledo Pero dejando á un lado estas conjeturas, que ninguna luz pueden arrojar sobre el asunto, es lo cierto que ya al comenzar el siglo IV de nuestra era existian los judíos en la Península, como lo comprueban algunas decisiones del Concilio Iliberitano y del Toledano tercero. Capital Toledo por entonces del reino godo, y centro, como todas las capitales, de la riqueza y del comercio, debió naturalmente atraer las miradas de una raza esencialmente mercantil, y que veia en la posesion del oro el único lenitivo á los sinsabores de una vida de vejaciones y desprecios.