Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca No es sorprendente que se haya des preciado toda esta literatura durante todo el tiempo en que existió la idolatría del «arte» absoluto. Pero el concepto de documento que aplicamos actualmente a las obras de los primitivos, de los enfermos y de los niños, ha integrado igualmente esos escritos en el seno de unas conexiones nuevas y esenciales. Se ha reconocido el valor de los temas típicos, se ha dedicado interés a estudiar de forma cada vez más atractiva e innovadora el número limitado de aquellos que están realmente vivos, y se ha percibido que en sus variaciones se encarna, tan resueltamente como en el lenguaje de las formas, la voluntad de di versas clases y generaciones. Es el sueño, como Freud nos ha enseñado, lo que está en los orígenes de esos temas eternos.