Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca Con estas palabras, el «suplemento» de la TeorÃa de los colores hace justicia al sentimiento de esos atrevidos iluminadores, y de paso también al espÃritu de juego de los propios niños. Piénsese en la cantidad de ellos que buscan la intuición pura en la fantasÃa: burbujas de saber, juegos de té, la coloración húmeda de la linterna mágica, la aguada, las calcomanÃas. En cada uno de ellos, el color plano, alado, por encima de las cosas. Pues no es a la cosa coloreada o al simple color muerto a lo que debe su magia, sino a la luz coloreada, al brillo coloreado, al rayo coloreado. Al final de su recorrido, la visión panorámica sobre el libro infantil desemboca en un peñasco florido a la manera Biedermeier. Apoyado en una diosa azul celeste, el poeta descansa allà con sus manos melodiosas. Lo que le inspira la Musa, lo registra un niño alado junto a él. Dispersos yacen a su alrededor el arpa y el laúd. Los enanos en el seno de la montaña tocan la flauta y el violÃn. Es asà como un dÃa pintó Lyser el paisaje, fuego multicolor que se refleja en la mirada y los juegos de los niños.