Diario de Moscu
Diario de Moscu Sigo considerando mi ingreso en el Partido. Entre las ventajas innegables se encuentran una posición estable y algún probable cargo. La garantía de un contacto organizado con otras personas. Entre las probables desventajas, se puede decir que ser comunista en un estado bajo el dominio del proletariado supone renunciar completamente a la independencia personal. Uno delega en el Partido la responsabilidad de organizar su propia vida, por decirlo de algún modo. Pero en países donde se oprime al proletariado, eso significa ponerse del lado de los oprimidos, con todo lo que eso implica a corto o largo plazo. La posición vanguardista sería tentadora de no ser por la existencia de algunos camaradas cuyas acciones no hacen sino demostrar cada vez que pueden lo dudoso de esa posición. Dentro del Partido: la tremenda ventaja de poder proyectar las propias ideas en una especie de campo de fuerzas preestablecido. Sobre la validez de una posición independiente lo que la determina finalmente son varias cuestiones. Si es posible quedarse fuera en pos de obtener un beneficio personal concreto sin necesidad de pasarse a la burguesía ni de perjudicar el propio trabajo. Si podré dar en lo sucesivo cuenta precisa de mi trabajo, principalmente del académico, con sus bases formales y metafísicas. Qué hay de «revolucionario» en su forma, si es que hay algo. Si mi situación de incógnito ilegal entre los autores burgueses tiene algún sentido. Y si es absolutamente imprescindible para mi trabajo evitar ciertos extremos del «materialismo», o si es mi deber intentar afrontar mis desavenencias dentro del Partido. Lo mencionado aquí son las reservas inherentes al trabajo especializado realizado por mí hasta el momento. Y es una batalla con una única resolución posible: con mi ingreso al Partido (al menos para experimentarlo). Existe la chance de que llegado el caso no pueda seguir el ritmo de mis convicciones ni organizar mi existencia sobre una base tan reducida. Lo cierto es que mientras siga viajando el ingreso al Partido es obviamente algo inconcebible. Era domingo. Pasé toda la mañana traduciendo. Almorcé en un pequeño restaurante de la Bolshaya Dmitrovka. Por la tarde fui a lo de Asja, que se sentía muy mal. A la noche volví a mi habitación para continuar traduciendo.
