Diario de Moscu

Diario de Moscu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

22 de enero

Todavía no había lavado, pero estaba sentado a la mesa escribiendo cuando llegó Reich. Era la mañana en la que estaba incluso menos inclinado a ser sociable. Apenas me dejé distraer del trabajo. Pero cuando estaba por salir, alrededor de las doce y media y Reich me preguntó adónde iba, descubrí que él iba al teatro para niños al que Asja me había invitado. La suma total de mi tratamiento preferencial, así resultó ser una media hora de esperar inútilmente a la entrada el día anterior. De todos modos, fui a buscar algo tibio para tomar en mi café de costumbre. Pero los cafés también estaban cerrados ese día, y esto también es parte de mi filosofía. Así que lentamente me fui a la Tverskaya al teatro. Reich llegó más tarde, y luego Asja con Manya. Ya que nos habíamos convertido en un cuarteto, perdí interés en el asunto. No podría quedarme hasta el final, de todas maneras, porque tenía que encontrarme con Schick a las tres y media. Tampoco hice el esfuerzo de sentarme al lado de Asja; en cambio, me senté entre Reich y Manya. Asja le pidió a Reich que me tradujera el diálogo. La obra parecía ser algo así como la creación de una fábrica de conservas y parecía tener una tendencia chauvinista en contra de Inglaterra. Me fui durante el intervalo. A este punto Asja incluso me había ofrecido el asiento a su lado como forma de convencerme de que me quedara, pero no quería llegar tarde o, incluso más importante, terminar exhausto para mi cita con Schick. Él mismo no estaba del todo listo. En el ómnibus habló de sus días en París, que Gide lo visitó una vez, etcétera. La visita con Muskin valió mucho más la pena. A pesar de que sólo vi un libro de niños realmente importante, un calendario suizo de niños de 1837, un volumen pequeño con tres platos de colores, pude hojear muchos libros rusos de niños que logré hacerme una idea de cómo eran sus ilustraciones. La gran mayoría son copias de modelos alemanes. Las ilustraciones en muchos de los libros fueron impresas en negocios de litografía alemanes. Muchos libros alemanes fueron imitados. Las ediciones rusas de Struwwelpeter[157] que vi allí, eran toscas y feas. Muskin puso papelitos en varios libros en los cuales anotó mis comentarios. Él dirige la división de libros para niños de la editorial estatal. Me hizo ver algunas muestras de su trabajo. Incluía libros donde él mismo había escrito los textos. Le expliqué los amplios límites de mi proyecto para el documental «Fantasía»[158]. Él parecía no entender mucho de lo que le estaba diciendo y en general, tuvo una impresión bastante mediocre de mí. Su librería estaba en un estado lamentable. No había suficiente lugar para colocar bien los libros, así que estaban esparcidos de cualquier manera en las estanterías del pasillo. Había un surtido más o menos rico de comida en la mesita ratona y, sin que me insistieran, comí mucho, ya que no había almorzado ni cenado ese día. Estuvimos ahí por dos horas y media. Antes de irme, me mostró dos libros que había publicado y que en silencio prometí darle a Daga. Pasé cada tarde en casa trabajando en el diario de Rilke. Pero —como es el caso en este mismo momento— con material de escritura tan pobre, no se me ocurre nada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker