Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I Para el investigador, Daumier ha sido uno de los temas más afortunados. No fue menos el golpe más feliz del coleccionista. Fuchs advierte, y con un orgullo justificado, que las primeras carpetas de Daumier (y de Gavarni) no las trajo a Alemania una iniciativa estatal, sino la suya propia. No es el único entre los grandes coleccionistas que siente aversión por los museos. Le precedieron en ella los Goncourt, superándole en vehemencia. Si las grandes colecciones son socialmente menos problemáticas, si cientÃficamente pueden resultar más útiles que las privadas, también es verdad que se les escapa su posibilidad más grande. El coleccionista tiene en su pasión una varita mágica que le hace descubrir fuentes nuevas. Lo cual vale también para Fuchs, que por ello se sentÃa opuesto al espÃritu reinante en los museos bajo Guillermo II. Estaban éstos dispuestos para dar relieve a las llamadas piezas importantes. Como dice Fuchs, «este género de coleccionismo viene condicionado para el museo actual incluso por razones de espacio. Pero dicho condicionamiento… en nada cambia el hecho de que recibamos… imágenes de la cultura del pasado muy incompletas. La vemos… en sus suntuosos ropajes de los dÃas de fiesta, y sólo muy pocas veces en un traje, generalmente raÃdo, de las jornadas de trabajo[94]».