Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I Ni siquiera el psicoanálisis ha conmovido el moralismo cuyas huellas comporta el materialismo histórico de Fuchs. Y asà enjuicia la sexualidad del modo siguiente: «Están justificadas todas las formas de la conducta de los sentidos en las que se manifieste lo creador de esa ley vital… Recusables en cambio son aquellas formas que degradan ese impulso superior a simple medio de una búsqueda de placeres refinados[81]». La signatura burguesa de este moralismo es evidente. A Fuchs le fue siempre extraña una justa desconfianza contra la proscripción burguesa del puro placer sexual y de los caminos, más o menos fantásticos, por los que llega a producirse. Cierto que declara como principio que «sólo puede hablarse de manera relativa de moralidad e inmoralidad». Pero en seguida establece en el mismo pasaje una excepción para la «inmoralidad absoluta», en la que «se trata de atentados contra los impulsos sociales de la sociedad, esto es de atentados que dirÃamos son contra natura». Es caracterÃstica de esta manera de ver las cosas la victoria, según Fuchs legalizada históricamente, «de la masa en constante desarrollo sobre la individualidad degenerada[82]». En una palabra, que es válido decir que Fuchs «no ataca la justificación de un juicio condenatorio de los impulsos supuestamente corruptos, pero sà acomete contra la opinión acerca de su historia y de su alcance[83]».
