Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I La concepción psicológica e histórica de Fuchs ha resultado de muchas maneras fructífera para la historia del traje. De hecho apenas hay otro tema que se acomode tanto como la moda al triple interés del autor —el histórico, el social y el erótico—. Lo cual se prueba ya en una definición cuyo troquelaje lingüístico recuerda a Karl Kraus. La moda, dice en La historia de las costumbres, indica «cómo se piensa llevar adelante el negocio de la moralidad pública[86]». Fuchs además no cae en el error acostumbrado de los comentadores (pensemos en un Max von Boehn) que investigan la moda sólo según puntos de vista eróticos y estéticos. Su papel como instrumento de dominio no se le escapa. De igual modo que expresa las diferencias más sutiles entre los estamentos, vigila sobre todo las toscas que hay entre las clases. En el tercer volumen de su historia de las costumbres dedica Fuchs a la moda un amplio ensayo cuya argumentación está resumida en el volumen complementario que dispone elementos decisivos. El primero está constituido por los «intereses de la división de clases»; el segundo representa «el modo de producción capitalista-privado» que procura aumentar sus posibilidades de venta cambiando mucho la moda; y no olvidemos en tercer lugar «las finalidades eróticamente estimulantes» de ésta[87].