La fábula de las abejas
La fábula de las abejas My Lord, si los fideicomisarios de cualquiera de las Escuelas de Caridad soportaran que continuara en ellas algún maestro del que se comprobara que es desafecto del Gobierno o de que no inculca lealmente a los niños la lealtad y la obediencia al Rey, como cualquier otro deber del Catecismo, yo premiaría a Catilina con un permiso para derribar las escuelas y ahorcar a los maestros, como él desea-de corazón.