La fábula de las abejas
La fábula de las abejas Apenas haya de ver un ejemplar de Proyecto de Ley para la mayor seguridad de Su Majestad y su venturoso Gobierno, mediante una mejor seguridad de la religión en la Gran Bretaña[490], el justo programa político de Su Señoría, su amor a su Patria y los grandes servicios que le ha prestado, serán nuevamente reconocidos,
My Lord,
por su más leal y humilde servidor,
THEOPHILUS PHILO-BRITANNUS[491].
Estas violentas acusaciones y el gran clamor levantado contra el libro, en todas partes, por gobernadores, maestros y otros paladines de las Escuelas de Caridad, junto con el consejo de amigos y el reflexionar acerca de lo que a mi mismo me debo, han extraído de mí la contestación que se sigue. El candoroso lector, al leerla, no debe molestarse por la repetición de algunos pasales, con uno de los cuales ya habrá tropezado dos veces, si considera que para hacer mi defensa ante el público me veré obligado a reproducir algunas citas de la carta, toda vez que el documento puede inevitablemente caer en manos de muchos que nunca han visto LA FÁBULA DE LAS ABEJAS ni la carta difamatoria escrita contra ella. La respuesta se publicó en el hondón Journal del 10 de agosto de 1723, con estas palabras: