La fábula de las abejas
La fábula de las abejas HORACIO Pero, ¿cómo sabes que están podridos los cimientos que sostienen el edificio y que se hallan, sin embargo, completamente ocultos?
CLEÓMENES Ten paciencia y te prometo no dar por supuesto nada que no admitas tú mismo.
HORACIO Mantén tu palabra y no deseo otra cosa. Di ahora todo lo que quieras.