La fábula de las abejas
La fábula de las abejas HORACIO Creo que es sumamente importante, tanto en lo que se refiere al lenguaje como al pensamiento, la necesidad de enseñar mientras los órganos son dóciles y aptos para recibir impresiones. Pero ¿podría enseñarse Jamás a hablar a un perro o a un mono?
CLEÓMENES Creo que no, pero no creo que los seres vivientes de otra especie hayan experimentado los dolores sufridos por algunos niños antes de poder pronunciar una sola palabra. Otra cosa que debemos considerar es que aunque algunos animales viven acaso más tiempo que nosotros, no hay ninguno que permanezca joven durante tanto tiempo. Además de lo que debemos a la superior aptitud para aprender derivada de la gran precisión de nuestra constitución orgánica y de nuestra estructura interna, no estamos menos obligados a la docilidad y larga gradación de nuestros progresos antes de llegar a la edad adulta. Los órganos de otros seres vivientes están ya desarrollados antes de que los nuestros alcancen la mitad de su perfección.
HORACIO Así, pues, en los cumplidos dedicados a nuestra especie relativos a su facultad de hablar y a su sociabilidad no hay otra realidad que el hecho de que los hombres pueden aprender a hablar por el esfuerzo y la laboriosidad, y pueden convertirse en seres sociables si empieza la disciplina cuando son todavía muy jóvenes.