La fábula de las abejas
La fábula de las abejas HORACIO Es bastante fácil procurarse el calor necesario, pero el arte consiste en regularlo a voluntad, sin lo cual sería imposible que la pifia madurara aquí. Y conseguirlo con la exactitud que permiten los termómetros ha sido, ciertamente, una hermosa invención.
CLEÓMENES No deseo beber más.
HORACIO Como gustes. Iba a mencionar un nombre que no hubiera venido mal á propos.
CLEÓMENES ¿Quién es?
HORACIO Estaba pensando en el hombre a quien debemos en gran medida la producción y cultivo en este reino de la fruta exótica de que estábamos hablando: sir Matthew Decker[1].
La primera pina o ananá que fue traída a Inglaterra para su cultivo creció en su huerto en Richmond.
CLEÓMENES Me adhiero de todo corazón al homenaje: es un bienhechor y, según creo, una persona muy honrada.
HORACIO Sería difícil nombrar otra que, con el mismo conocimiento del mundo y la misma capacidad para lograr ganancias, fuera igualmente desinteresada e inofensiva.
CLEÓMENES ¿Has pensado en las cosas de que ayer discurrimos?