La fábula de las abejas
La fábula de las abejas CLEÓMENES Ignoro si pretendes con ello decir un sarcasmo, pero el hecho es que no has planteado ninguna dificultad que pueda hacer sospechosa la verdad de la historia sagrada. La Sagrada Escritura nos ha hecho saber el origen milagroso de nuestra especie y lo poco que quedó de ella después del diluvio, pero está muy lejos de informamos sobre todas las revoluciones que desde entonces han tenido lugar entre los hombres. El Antiguo Testamento se refiere muy raramente a detalles que no tengan relación con los judíos[7]. Moisés no pretende tampoco dar una relación completa de todo lo que sucedió o fue realizado por nuestros primeros padres. No nombra a ninguna de las hijas de Adán ni refiere diversas cosas que tienen que haber sucedido en los comienzos del mundo, como resulta evidente de la edificación de una ciudad por Caín[8] y de varias otras circunstancias. Es, pues, manifiesto que Moisés no se refirió a nada que no fuera importante para su propósito, consistente en indicar la descendencia de los patriarcas desde el primer hombre. Pero es cierto que hay salvajes. La mayor parte de las naciones de Europa han encontrado en diversas partes del mundo hombres y mujeres ignorantes de la escritura y sin estar sometidos a ninguna norma o gobierno.