El Clan de los Parricidas y otras historias macabras
El Clan de los Parricidas y otras historias macabras Al oír la larga vocal, Fuddy-Duddy, la tortuga inútil, se detuvieron, y antes de que el sonido se perdiera por el barranco habían doblado sus ocho patas y yacían en el camino polvoriento, sin tener en cuenta las consecuencias sobre su maldita piel. El extraño hombrecillo se deslizó del asiento al suelo y echó a andar por el barranco sin dignarse a volver la cabeza para ver si yo le seguía. Y así era.