DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Los antiguos enseñaban la autogeneración, por decirlo así, de los Dioses: la Esencia Divina Una, inmanifestada, concibiendo perpetuamente un Segundo-Yo manifestado, cuyo Segundo-Yo, andrógino en su naturaleza, da a luz, de modo inmaculado, a todo lo macrocósmico y microcósmico de este Universo. Esto ha sido mostrado algunas páginas antes, en el Círculo y el Diámetro, o el Diez (10) Sagrado.
Pero nuestros orientalistas, a pesar de su gran deseo de descubrir un Elemento homogéneo en la Naturaleza, no lo verán. Paralizados en sus investigaciones por tal ignorancia, los arianistas y los egiptólogos se extravían constantemente en sus especulaciones. Así es como de Rougé no puede comprender, en el texto que traduce, el significado de cuando Ammon-Ra dice al Rey Amenofes que se supone sea Memmon: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado». Y encontrando lo mismo en muchos textos y bajo diferentes formas, este orientalista, muy cristiano, se ve, por último, obligado a decir:
Para que esta idea haya podido entrar en la mente de los hierográmatas, tiene que haber habido en su religión una doctrina más o menos definida, que indique como un hecho posible, una encarnación divina e inmaculada bajo una forma humana.