DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Las divisiones hechas por Leibnitz, aunque incompletas y defectuosas desde el punto de vista del Ocultismo, muestran un espíritu de intuición metafísica que ningún hombre científico, ni Descartes, ni el mismo Kant, han alcanzado jamás. Para él existía por siempre una gradación infinita de pensamiento. Solo una pequeña parte de los contenidos de nuestro pensamiento, decía, se eleva a la claridad de apercepción, de conocimiento interno, «a la luz de la conciencia perfecta». Muchos permanecen en un estado confuso u obscuro, en el estado de «percepciones»; pero allí están. Descartes negaba el alma a los animales; Leibnitz, como los ocultistas, dotaba a «la creación entera con vida mental; siendo ésta, según él, capaz de gradaciones infinitas». Y esto, como Mertz observa acertadamente: