La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros
La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros MAGIA PSÍQUICA
Desde aquel instante procedió a operar el anciano yamabooshi. Alzó la vista al sol y al excelso espíritu de Ten-dzio-dai-dzio que al sol preside y, hallándole propicio, sacó de bajo su manto una cajita de laca con un papel de corteza de morera y una pluma de ave, con la que dibujó sobre el papiro unos cuantos mantrams en caracteres naiden, escritura sagrada que sólo entienden ciertos místicos iniciados. Luego, extrajo también un espejito redondo de bruñido acero, cuyo brillo era extraordinario y, colocándoselo ante los ojos, me ordenó que mirase en él.
Yo había oído hablar de semejantes espejos de los templos y hasta los había visto varias veces, siendo opinión corriente en el país que en ellos, y bajo la dirección de sacerdotes iniciados, pueden verse aparecer los grandes espíritus reveladores de nuestro destino, o sean los dai-djins. Por ello, me supuse que el anciano iba evocar con el espejo la aparición de una de tales entidades para que contestase a mis preguntas, pero lo que me aconteció fue harto diferente.
