MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —Ésas son las amigas y las amigas de éstas, convidadas a la tertulia. Mira, allà tienes a la ambiciosa Adelaida. ¿Qué tal te parece?
—Muy bonita; pero hay algo de duro en su ceño que revela un carácter calculador y que rechaza toda confianza. Este juicio es tal vez un resultado de la descripción que me has hecho de ella.
—No, no, todo eso retrata la fisonomÃa de Adelaida, tienes razón; pero a los ojos del vulgo esa dureza de expresión es majestad. Tu conocido AgustÃn Encina dice que se le figura una reina disfrazada. Mira, no obstante lo que se parece con su hermana, ¡qué inmensa diferencia hay entre ella y Edelmira, que está allà cerca! ¡QuÃtale un poco de esa languidez que el romanticismo da a sus ojos y tendrás una criatura adorable!
—Tienes razón —contestó Rivas—, la encuentro más bonita que la hermana.