MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —Siento no poseer aún la confianza de usted para combatir esa idea —dijo Rivas.
—Y yo le hablo con esta franqueza —repuso ella— porque ya su amigo me habÃa hablado de usted, y porque usted ha justificado en parte lo que él dice.
—¡Cómo!
—Porque usted ha hablado sin hacerme la corte, lo que casi todos los jóvenes hacen cuando quieren pasar el tiempo con nosotras.
Varios de los concurrentes trataron de hacer bailar zamacueca a Rivas con Edelmira, a lo que ambos se negaron con obstinación. Más no habrÃan podido libertarse de las exigencias que les rodeaban si Rafael no hubiese socorrido a su amigo, asegurando que jamás habÃa bailado.