MartÃn Rivas
MartÃn Rivas Mientras Leonor arreglaba el pañuelo a su prima pudo sólo decirle estas palabras:
—¡Te ama! Mañana iré a verte y hablaremos.
Matilde estrechó sus manos con un agradecimiento indecible. Nunca habÃa regresado a su casa más alegre y ligera.
Don Dámaso, al hallarse solo con su mujer, le manifestó las ideas conservadoras a que sus amigos le habÃan convertido al fin de la discusión polÃtica.
—Después de todo —le dijo—, no les falta razón a estos ministeriales; ¿qué ha hecho jamás de bueno el partido liberal? Y no se equivocan al aconsejarme, porque en todas partes del mundo los hombres ricos están al lado de los gobiernos, como en Inglaterra, por ejemplo: todos los lores son ricos.
Hecha esta reflexión, se fue a acostar pensando en que con estas ideas era como más pronto ocuparÃa el asiento de Senador en el Congreso de la República.