MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —Es verdad —dijo Leonor reflexionando—. Por las preguntas que yo le he hecho acerca de Rafael y por las confidencias de éste, MartÃn ya lo sabe todo; pero supongamos que por medio de él hagamos saber a San Luis que le amas todavÃa, ¿bastará esto? ¿No es necesario que le des algunas explicaciones para sincerar tu conducta pasada?
—Tienes razón —contestó Matilde con desaliento.
—Es preciso —añadió Leonor— que midas bien, antes de dar un paso decisivo, la distancia que te separa de Rafael. Debes pensar que una vez transmitida la noticia por medio de Rivas, San Luis querrá verte, oÃr de tu boca la justificación de tu conducta, y no podrás negarte a ello, a menos de romper con él nuevamente y para siempre, porque tendrá razón para creerse el juguete de una burla.
—Yo le amo y tendré valor para todo si tú me ayudas —exclamó Matilde, secando el llanto que humedecÃa sus mejillas y estrechando con cariño las manos de Leonor—. ¡Al fin te decides! —dijo ésta—. Con tus vacilaciones me estabas haciendo dudar de la sinceridad de tu amor.