Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin duda el hijo de doña Bernarda conocía alguno de los métodos con que cierta clase de jugadores se apoderan del dinero de los demás, con más cortesía pero no más honradez que los salteadores de camino; porque parecía haber avasallado a la fortuna ganando cada vez cantidades que al cabo de un cuarto de hora habían agotado el dinero de Agustín.

—Juego sobre mi palabra —exclamó éste, apurando una copita de mistela, cuando se encontró sin plata.

—Como usted guste —contestó Amador—, pero yo abandonaría el partido en su lugar. —¿Por qué?— preguntó el joven Encina.

—Porque está de mala suerte.

—Yo la compondré —contestó con orgullo el elegante, que miraba con desprecio a tan pobres adversarios.

Amador y otros de los que rodeaban la mesa cambiaron una mirada significativa. —¿Cuánto apuesta?— preguntó el hijo de doña Bernarda, sacando dos cartas.

—Seis onzas al siete de oros —dijo Agustín.

Al cabo de una hora había perdido mil pesos, que en media hora más se doblaron. Martín intervino entonces, y puso término al juego.

—Traiga usted papel y le firmaré un documento —dijo Agustín a Amador.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker