Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Le vas dando esperanzas a Agustín. ¿No me has dicho que siempre te está pidiendo cita?

—Cierto.

—Bueno; cuando yo te avise, le das cita. Entonces llego yo con un amigo que tengo por ahí y lo obligo a casarse.

—Sí, ¿pero quién nos casa?

—Mi amigo; no te dé cuidado.

—Tu amigo no es más que sacristán.

—¿Y eso qué importa? Escúchame primero. Como hemos de tener que decírselo a mi madre y ella no consentiría si supiese que mi amigo no es más que sacristán, le decimos que es cura o que trae licencia para casar.

—¿Y después?

—Yo digo a mi madre que después que ella vea que están casados le diga a Agustín que no te dejará juntarte con él hasta que no se lo avise a su familia y den parte que se han casado. Así estoy seguro que mi madre no se opone. Agustín entonces se lo tiene que contar a su padre y éste, como ya no hay remedio, se conforma y da parte a los amigos. Yo le aconsejaré a Agustín que diga en su casa que se van a casar en el campo o en cualquiera parte. Una vez que hayan dado parte descubro yo la cosa a Agustín, que por no pasar por la vergüenza de contarlo y que en Santiago se rían de él, se casa entonces de veras.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker