Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es preciso que a lo menos me den tiempo para preparar el ánimo de papá — exclamó exasperado—. ¡Cómo quieren que lo haga de repente!

—Se le darán algunos días —contestó Amador.

—Y en estos días, ¿usted promete callarse?

—Lo prometo.

—Vaya pues, ya es tarde —dijo doña Bernarda—, y será bueno que se vaya para su casita.

Agustín se dirigió entonces a Adelaida, que fingía perfectamente un pesar desgarrador.

—Veo —le dijo— que usted sufre tanto como yo de la violencia que han cometido sus parientes.

Adelaida, por toda contestación, bajó los ojos suspirando.

—Yo habría querido darle mi mano de otro modo —continuó el elegante.

—Y yo siento mucho que…

Aquí los sollozos cortaron la voz de Adelaida, dejando con esta reticencia más agradable impresión en el espíritu del joven que si hubiese dicho algo, porque pensó que Adelaida era como él víctima de la trama.

—No te aflijas, tonta —dijo doña Bernarda a su hija.

—Esa aflicción —repuso Agustín— me prueba que ella no participa de lo que ustedes han hecho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker