Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Fidel tiene razón —dijo agitado don Dámaso—, estos muchachos no piensan más que en gastar.

Luego, volviéndose hacia Agustín:

—¡Pero, hombre, mil pesos! Es decir, dos mil pesos en menos de dos meses. Caramba, amigo, usted está gastando como que no le cuesta nada.

—En adelante será otra cosa, y usted verá cuando yo esté trabajando —repuso en tono meloso el elegante.

—¡Eh!, ¡qué has de trabajar! Ahora los mocitos no piensan más que en botar la plata que sus padres han ganado a fuerza de trabajo. Sí, señor, Fidel tiene razón, todos son unos tunantes.

—Yo le prometo a usted que trabajaré, y cuando pague los mil pesos que debo, no gasto un centavo más.

—A mí no me bastan esas promesas, amiguito. ¿Sabe usted lo que hay? Es preciso entrar en una vida arreglada.

—Oh, yo estoy tan dispuesto que…

—Sí, sí, ésas son buenas palabras, así dicen todos. No, amigo, la que yo llamo vida arreglada es la del matrimonio. ¿Me entiende usted?

Agustín bajó los ojos espantado del giro que tomaba la entrevista. Era imposible ya retroceder, y lo que más importaba en ese momento era ganar tiempo. Ésta fue la única reflexión que surgía del espíritu del angustiado mozo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker