MartÃn Rivas
MartÃn Rivas Don Simón le ofreció asiento y un cigarro de hoja, asegurándole que eran de los mejores que salÃan de la cigarrerÃa de Reyes, situada en la plazuela de San AgustÃn. Con un cigarro se entablan entre nosotros la mayor parte de las conversaciones entre hombres y puede decirse que el cigarro es uno de los agentes de sociabilidad más acreditados y activos.
Don Fidel ElÃas encendió el suyo y esperó, no sin emoción, que su amigo le dijese el objeto de la visita que habÃa estado a hacerle.
—¿Le dijeron que estuve en su casa? —Fue la pregunta de don Simón.
—SÃ, compadre —contestó don Fidel—, y apenas lo supe me vine derecho para acá.
—Fui a decirle que he cumplido su encargo.
—Ah, ¿estuvo usted con don Pedro San Luis?
—Anoche.
—¿Y qué dice de la hacienda?
—El hombre pone sus condiciones para hacer un nuevo arriendo.
—¿Qué condiciones?
—Una que es muy difÃcil se figure usted.
—¿Que es muy dura?
—Según como usted la considere.
—Vamos a ver, dÃgalo, compadre, hablando es como se hacen los negocios.