MartÃn Rivas
MartÃn Rivas Parece que aquella pregunta coincidÃa de una manera casual con lo que en ese momento la preocupaba.
—De que fue imposible resistir y tuvimos que descender del caballo —repuso AgustÃn—. Ah, sÃ, enteramente —contestó la niña saliendo del salón.
—Me alegro —dijo AgustÃn a Rivas—. Ella convencerá a papá y nos arreglaremos del todo con él.