MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —¿A nadie? ¿Y a Mendoza? —preguntó Matilde.
—La verdad, Matilde, ¿tú has estado enamorada alguna vez? —dijo Leonor mirando fijamente a su prima.
Ésta se ruborizó en extremo y no contestó.
—Cuando te ibas a casar, ¿sentÃas por Adriano ese amor de que hablan las novelas? —continuó su prima.
—No —contestó ésta.
—¿Y por Rafael San Luis?
Matilde volvió a ruborizarse sin contestar.
—Mira, nunca me habÃa atrevido a hacerte esta pregunta. Tú me dijiste hace tiempo que amabas a Rafael; luego te negaste a toda confidencia y después te vi preparar tus vestidos de novia para casarte con Adriano. ¿A cuál de los dos amabas? A ver, cuéntame lo que ha sucedido. Ya hace más de un año que murió tu novio y me parece que es bastante tiempo para que estés haciendo papel de viuda sin serlo y el de reservada con tu mejor amiga. ¿Me dices que no amabas a Adriano?
—No.
—Entonces, no habÃas olvidado a Rafael.
—¿PodÃa olvidarle? ¿Y puedo acaso ahora mismo? —contestó Matilde, en cuyos párpados asomaron dos lágrimas, que ella trató de reprimir.
—¿Y por qué le abandonaste entonces?
—Tú conoces la severidad de mi padre.