Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Abrióse la puerta de éste, subió Edelmira y Rivas dijo al postillón:

—Marcha.

Los caballos, oyendo sonar el rebenque, partieron a trote largo.

La criada de Edelmira, cansada ya de mirar los altares, miraba en ese momento al lego que andaba encendiendo algunas luces y pensaba que el postillón era más buen mozo que el lego.

Y parece que el postillón, que tan pronto había cautivado la preferencia de la criada, ayudado de la instintiva malicia de la gente de nuestro pueblo, hacía caritativas suposiciones sobre la pareja que conducía, porque, improvisando una variante a una conocida canción, entonaba, acompañándose con el rebenque:

Me voy, pero voy contigo,

Te llevo en mi corazón;

Si quieres otro lugar,

Aquí en el coche cabimos dos.

Edelmira había ocultado el rostro entre las manos y pugnaba por contener los sollozos que se agolpaban a su garganta.

Martín esperó que pasase un tanto aquella explosión de un dolor que respetaba, y habló sólo cuando vio más tranquila a su compañera de viaje.

—Todavía es tiempo de volver —le dijo—, ordene usted, Edelmira, yo estoy a su disposición.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker