Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Y tú le habías creído! —añadió Leonor con expresión de rabia mal contenida—. ¡Vaya!, tienes una facilidad admirable para creerlo todo. A ver, ¿qué habrías hecho tú en su lugar? Habrías confesado una falta; porque ésa es una falta muy grande, ¡qué importa que la muchacha sea pobre, cuando es virtuosa!

—Todo lo que dices me parece verdadero como el Evangelio, mi bella, y yo no soy más que un inocente; Martín me ha hecho comulgar con una rueda de molino.

—Y muy grande.

—Enorme, ¡y yo que me la tragué sin hacer un solo gesto!

Agustín se retiró dando exclamaciones y Leonor entró a su cuarto. No quería confesarse que estaba furiosa, y para distraerse se puso a probarse un sombrero que había comprado para el campo. Mientras se miraba al espejo, dos grandes lágrimas corrían por sus frescas mejillas encendidas por el despecho.

En la noche, viendo don Dámaso que Martín no asistía al salón, e instigado por su mujer, le mandó llamar, y mientras todos conversaban en esa pieza, se quedó con Rivas en la antesala.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker