MartÃn Rivas
MartÃn Rivas Si amando os puedo ofender,
Venganza podéis tomar,
Pues es fuerza os haga ver
Que, o no os dejo de querer,
O me acabáis de matar.
Si es la venganza medida
Por mi amor, a tal rigor
El alma siento rendida;
Porque es muy poco una vida
Para vengar tanto amor.
EMILIO MENDOZA.
Al concluir esta lectura Emilio Mendoza dirigió una lánguida mirada a Leonor como diciéndola: «Usted es la diosa de mi inspiración».
—Y ¿en cuánto tiempo ha hecho usted estos versos? —le dijo doña Francisca.
—Esta mañana los he concluido —contestó Mendoza, con afectada modestia, cuidándose muy bien de decir que sólo habÃa tenido el trabajo de copiarlos de una composición del poeta español Campoamor, entonces poco conocido en Chile.
—Aquà hay algo en prosa —dijo doña Francisca—: «La humanidad camina hacia el progreso, girando en un cÃrculo que se llama amor y que tiene por centro el ángel que apellidan mujer». ¡Qué lindo pensamiento! —dijo con aire vaporoso doña Francisca.