Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Desde que te conocí —prosiguió San Luis— me inspiraste un cariño sincero; después hemos vivido en íntima confianza. Pero, a pesar de mis deseos de estar siempre contigo, no me atrevía antes a proponerte que viviésemos juntos, porque sabía que nada valía para ti como la casa donde podías ver a Leonor con tanta frecuencia. Ahora estás solo, ¿por qué no te vienes a casa? Tú conoces a mi tía; es una santa, y te quiere porque eres mi amigo; estarás como en tu casa, y te cuidaremos como a un niño regalón.

La sinceridad de aquella oferta decidió al instante a Martín, que dio con efusión las gracias a su amigo.

—Bueno —dijo Rafael con alegría—, principia desde esta noche; te cedo mi cama, y mañana enviamos por tu equipaje.

—Tengo proyectado un paseo para mañana —contestó Martín—, y prefiero, para hallar más fácilmente un carruaje temprano, no venirme hasta mañana en la tarde.

—Cómo te parezca. ¿A dónde vas?

—A Renca, a ver a Edelmira.

Diéronse las buenas noches y se separaron.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker