MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —¿Vino AgustÃn?
—SÃ, me ha hecho una larga visita.
—¿Te convidó para llevarte a su casa?
—Mucho.
—¿Qué contestaste?
—Que tratarÃa de ir esta noche.
—Mal hecho —dijo Rafael, con el tono de autoridad que MartÃn le habÃa visto emplear con sus camaradas de colegio, pero que jamás habÃa usado con él.
—Eso sólo puedo juzgarlo yo —respondió Rivas, cuyo altivo corazón se sublevaba contra toda tiranÃa.
—En la intimidad en que vivimos, bien puedo darte un consejo —repuso San Luis dulcificando la voz.
—A ver el consejo —dijo MartÃn.
—Creo que no debes ir a esa casa, a lo menos por ahora.
—¿Y por qué?