MartÃn Rivas
MartÃn Rivas Pocos argumentos más tuvo que emplear San Luis para convencer a Rivas, que olvidó el peligro que al siguiente dÃa le aguardaba, para entregarse al placer de un desahogo al que después de tanto tiempo aspiraba su corazón.
En la noche, Rafael se despidió de Rivas.
—Aquà te dejo —le dijo—. Yo voy a recibir las últimas órdenes y me tendrás de vuelta antes de las doce.
Cerró la puerta y MartÃn se acercó a la mesa para escribir la carta, cuyas frases brillaban ya en su imaginación con caracteres de fuego.