Martín Rivas
Martín Rivas »Además, señorita, nada he dicho hasta ahora, desde que dejé su casa, para sincerarme de una acusación injusta, que tal vez el tiempo ponga en transparencia. Y si he tenido energía para resignarme a sufrir el peso de deshonrosas inculpaciones, mientras he tenido la esperanza de poder justificarme, ahora que
puede faltarme para siempre la ocasión de hacerlo, he querido a lo menos repetir a usted que fueron sinceros los descargos que antes di de mi conducta, y llevar así el consuelo de que usted me crea ahora, considerando la solemnidad del momento en que le hago este recuerdo».