Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Rivas y San Luis parecían querer también rivalizar en arrojo y sangre fría, pues, no contentos con animar a los suyos, apoderándose cada cual de un fusil, dejaron colgar la espada de la cintura e hicieron fuego como soldados sobre el enemigo. Las voces de los jefes, ahogadas por el ruido de las detonaciones, se confundían con los lamentos de los que caían heridos y las imprecaciones de los que retrocedían después de avanzar, repetidas por las mortíferas descargas del enemigo.

En lo más reñido del combate, una bala derribó al coronel Urriola, jefe de los revolucionarios, el que cayó diciendo: «¡Me han engañado!». Palabras que ha recogido la historia como una prueba de que los revolucionarios no contaban con la obstinada resistencia que encontraron.

La noticia de la muerte del jefe cundió luego por las filas de los sublevados, y pronto su influjo moral hízose sentir en el combate, pues, calmando el fuego y pasando de agresores a agredidos, se replegaron todos hacia la Cañada, frente a la puerta principal del cuartel atacado. Reunidos en una masa compacta, los revolucionarios rompieron allí de nuevo casi con más ardor que antes sus fuegos, haciéndose la lucha más encarnizada en esos momentos, pues se abrió la puerta del cuartel para dar paso a dos piezas de artillería que lanzaron un vivo fuego contra los enemigos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker