MartÃn Rivas
MartÃn Rivas —Por eso es bueno poner reja en la acequia.
Doña Engracia se contentaba con estrechar a Diamela entre sus brazos, mientras de este modo disertaban sus amigas.
En la pieza vecina, uno de los caballeros decÃa:
—Ahora es cuando los hombres patriotas deben acercarse al Gobierno para que los demagogos vean que están condenados por la opinión.
—Eso estaba pensando —dijo don Dámaso—, los buenos ciudadanos debemos presentarnos al Gobierno. ¿Quieren ustedes que vayamos al palacio?
—Bueno, bueno —contestaban todos.
—Y es preciso que pidamos medidas enérgicas —dijo el que acababa de abogar por los fusilamientos.
Tomaron los sombreros y se dirigieron a La Moneda para darse los aires de triunfadores y pedir la muerte de los que les habÃan dado tan tremendo susto en aquella mañana.