El Decamerón

El Decamerón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Qué haces, mujer?

—¿No lo ves? —repuso ella.

Dijo Zeppa:

—Sí, y también otra cosa que no hubiera querido.

Y entró en palabras de lo sucedido, y ella, con grandísimo temor, después de mucho platicar, habiéndole confesado lo que claramente de su trato con Spinelloccio negar no podía, comenzó a llorar y a pedirle perdón. A lo que dijo Zeppa:

—Mal has hecho, mujer, y si quieres que te perdone, haz exactamente lo que yo te mande, que es esto: quiero que digas a Spinelloccio que mañana, a la hora de tercia, busque pretexto para separarse de mí y venir contigo. Y cuando él esté, yo retornaré y tú hazle entrar en esta arca y enciérralo dentro. Una vez hecho eso, ya te diré lo restante que has de ejecutar, y hazlo sin escrúpulos que te prometo no causarte mal alguno.

La mujer, para satisfacerle, prometió hacerlo así, y lo hizo. Al día siguiente, estando juntos Zeppa y Spinelloccio, éste, que había prometido a la mujer del otro ir a aquella hora, dijo a Zeppa:

—Tengo que almorzar esta mañana con un amigo, que no quiero hacer esperar. Queda, pues, con Dios.

—Falta rato para el almuerzo —dijo Zeppa.

—No importa; que he de hablar con él de cierto trato y me conviene ir pronto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker