El Decamerón
El Decamerón Bruno sabía quién era la moza, porque la había visto llegar y, además, se lo había dicho Felipe. Por lo que, habiéndose Calandrino apartado un tanto del tajo para ir a verla, Bruno lo contó todo a Buffalmacco y Nelo, y entre todos acordaron lo que con aquel enamoramiento se debía hacer. Y cuando Calandrino volvió dijo Bruno:
—¿La viste?
Respondió Calandrino:
—Sí, sí, y me tiene muerto.
Dijo Bruno:
—Quiero ir a ver si es la que creo y, si lo fuere, déjame obrar a mí.
Bajó Bruno, y encontrando a Felipe y a la muchacha, explícitamente les dijo quién era Calandrino, y con ellos convino lo que cada uno debía hacer y decir para regocijarse con el enamoramiento calandrinesco; y volviendo con Calandrino, le declaró:
—Ella es, pero esto ha de hacerse con discreción, porque, si Felipe se enterase, no bastaría toda el agua del Arno para lavar la injuria que nos infligiría. ¿Quieres que yo le hable de tu parte si por acaso dialogo con ella?
Respondió Calandrino: