El Decamerón
El Decamerón —No es cosa de decir a nadie, pero hay allà abajo una joven, bella como una ninfa, que se ha enamorado mucho de mÃ. Gran cosa te parecerá, mas yo me he percatado de ello cuando fui por agua.
—¡Hola! —dijo Bruno—. Cuida que no sea la amiga de Felipe.
Dijo Calandrino:
—Sà creo, porque él la llamó y ella se fue con él a la alcoba, mas eso ¿qué tiene que ver? En cosas asÃ, a Cristo le engañarÃa, cuanto más a Felipe. En verdad te digo, compañero, que la moza me gusta tanto como no puedes imaginarte.
Dijo entonces Bruno:
—Compañero, yo veré quién es ella, y si es la amiga de Felipe, yo le explicaré tu caso en dos palabras, porque la trato mucho. Pero ¿cómo nos arreglaremos para que Buffalmacco no lo sepa? Yo no puedo hablarle sin que él se entere.
Dijo Calandrino:
—De Buffalmacco no me curo yo, mas andemos atentos con Nelo, que es pariente de Tessa y podrÃa echarlo todo a perder.
Dijo Bruno:
—Bien hablas.