La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 21.– “Por consiguiente, si uno puede andar valiéndose de sus pies, y otro, privado de esta facultad natural, se sirve de sus manos para tratar de avanzar, ¿a cuál de los dos consideraremos dotado de mayor capacidad?”
22.– “Prosigue tu argumentación —le dije—, porque sin duda el que puede realizar su función natural tiene mayor capacidad que el que no la puede realizar”.
23.– “Pero el bien supremo es el fin último igualmente establecido para buenos y malos; los primeros tienden a ese fin por el camino natural de la virtud, mientras los otros pretenden alcanzarlo siguiendo sus pasiones, lo que en realidad no es el medio natural para llegar al bien; ¿juzgas tú de otro modo?”
24.– “No, porque es cosa evidente por sí misma. Y admitido esto, es forzoso concluir que los buenos son fuertes y los malvados son débiles por su inadaptación”.
25.– ”Ciertamente, y veo que te adelantas a lo que iba yo a decirte; lo cual es síntoma, como dicen los médicos, de que tu naturaleza se va recuperando y adquiere fuerzas.