La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 38.– ”A esto responderé que ciertamente puedes modificar tu resolución; pero como la Providencia en su certidumbre eternamente presente sabe que tú tienes esta facultad, prevé también si tú vas a hacer uso de ella y en qué sentido; por lo cual te es imposible esquivar la divina presciencia, como tampoco te es posible huir de las miradas del que actualmente te está viendo, si bien es tu libre voluntad la que te dirige en las diferentes acciones que ejecutas.
39.– ”Entonces —dirás— mi actuación personal puede ir cambiando la ciencia de Dios, que cambiará su conocimiento según quiera yo esto o aquello...”
“De ningún modo.”
40.– “Porque todo hecho futuro va precedido de la mirada divina, que lo trae a la presente actualidad de su conocimiento propio. La presciencia no cambia la manera de conocer, como tú crees, sino que de una sola vez, en un presente eterno, prevé y abarca todos los cambios posibles, sean o no voluntarios.
41.– ”Y esta universal actualidad que todo lo abarca y percibe se da en Dios no en virtud del desarrollo de los hechos futuros, sino en virtud de la suma simplicidad, propia de su naturaleza.