La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 9.– ”Has denigrado con vehemencia la conducta de un Senado injusto. Te has dolido igualmente de la acusación que a mí me alcanza, y has lamentado la pérdida de tu reputación, injustamente ofendida.
10.– ”Luego se ha enardecido tu ira contra la fortuna, deplorando que las recompensas se vean distribuidas sin guardar proporción con el mérito de cada uno. Por último, has expresado los votos de una Musa irritada, pidiendo que la paz que rige los cielos gobierne también a la tierra.
11.– ”Pero como tu espíritu está agitado por semejante tumulto de afectos y pasiones, y se ve descarriado en mil maneras por el dolor, el pesar y la ira, en ese estado de ánimo los remedios fuertes no te convienen todavía.
12.—”Así, pues, por ahora me valdré de otros más suaves, a fin de que el absceso exacerbado por tu indignación pueda tolerar un tratamiento más enérgico después de ablandarlo con mis caricias.
”Aquel que confiara el grano a los surcos esquivos en el tiempo en que bajo los ardientes rayos de Febo se abrasa la constelación de Cáncer, vería defraudadas las esperanzas que hubiera puesto en Ceres y no tendría otro recurso sino dirigir sus pasos hacia los bosques donde crece el roble.
